Si a usted o a un ser querido le muerde un perro con la suficiente gravedad como para que haya una rotura de la piel, es aconsejable acudir al médico lo antes posible, aunque parezca una mordedura “pequeña”. Dependiendo de cuándo se puso la última vacuna contra el tétanos, el médico puede recomendarle que se ponga una para ayudar a prevenir una infección grave y otras complicaciones.
También es crucial obtener pruebas, si es posible, de que el perro tiene la vacuna antirrábica al día. California, como la mayoría de los estados, exige a los propietarios de perros que les pongan vacunas antirrábicas periódicas para poder obtener y renovar sus licencias.
Obtener el número de licencia del perro o, mejor aún, una copia de su último certificado de vacunación antirrábica puede ayudarle a evitar tener que someterse a una dolorosa serie de inyecciones para prevenir que desarrolle la rabia. Este virus es mortal para los seres humanos.
Casi una cuarta parte de los propietarios de perros son “reticentes a las vacunas”
La rabia lleva mucho tiempo siendo muy rara en los perros domésticos en este país, en gran medida porque la mayoría están vacunados. Sin embargo, los investigadores están descubriendo que cada vez más personas optan por no vacunar a sus perros (y otras mascotas) para prevenir la rabia y otras enfermedades.
Muchos lo atribuyen al hecho de que el movimiento “antivacunas”, que ha ido creciendo en todo el país, se ha extendido a los animales de compañía, incluso cuando las vacunas son obligatorias por ley. Un estudio publicado el año pasado reveló que el 4 % de los perros no tenía la vacuna antirrábica al día. Además, se describió al 22 % de los propietarios de perros como “reticentes a las vacunas”.
Si no puede determinar si el perro que le mordió a usted o a un ser querido tiene la vacuna antirrábica al día, es crucial que siga las indicaciones de su médico. Probablemente le recomendarán una serie de inyecciones preventivas para curarse en salud.
Además del dolor físico y la ansiedad de pasar por este tratamiento preventivo, es costoso. Contar con asesoramiento legal con experiencia puede ayudarle a exigir responsabilidades al propietario del perro u otra parte responsable por daños económicos y de otro tipo, como el dolor y el sufrimiento.

