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La llamada a revisión de airbags de la NHTSA: Lo que necesita saber

Hay ocasiones en las que quienes dirigen las agencias gubernamentales se sienten obligados a intervenir para compensar la respuesta inadecuada de las industrias y/o empresas individuales ante asuntos de interés público. Si bien sería ideal que las industrias y los propietarios de empresas individuales asumieran su responsabilidad cuando surgieran problemas de seguridad pública, esto simplemente no siempre es así. Por lo tanto, la acción gubernamental es a veces necesaria para corregir las cosas.

Tomemos, por ejemplo, los recientes intentos de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) de conseguir que dos fabricantes de infladores de airbags retiren voluntariamente sus productos. Se ha estimado que 52 millones de estos infladores están poniendo a los automovilistas en riesgo de sufrir lesiones graves o morir si sus modelos de vehículos afectados (instalados por 12 empresas fabricantes de vehículos, todos entre 2000 y 2018) se ven involucrados en colisiones. Sin embargo, los fabricantes se niegan a dar este paso.

¿Qué está haciendo la NHTSA al respecto?

Dado que la NHTSA ha pedido —y luego exigido— a los fabricantes de infladores de airbags que retiren voluntariamente estos riesgos de seguridad y no ha recibido una respuesta favorable de ninguno de ellos, ahora está tomando medidas para retirar de forma involuntaria los productos defectuosos.

Aunque es relativamente inusual que la agencia dé este paso, no es difícil ver por qué llega a estos extremos cuando se entiende la situación. Esencialmente, cuando un airbag con un inflador defectuoso se activa como resultado de una colisión, la fuerza excesiva generada por el defecto podría hacer que todo el mecanismo explotara. Como resultado de la explosión, los restos metálicos podrían salir disparados hacia el interior del vehículo, hiriendo o incluso matando a los ocupantes.

Este problema de seguridad es incuestionablemente grave. Si su vehículo se ve afectado por esta «casi» retirada, es hora de actuar. Ignorar este desafío de seguridad podría costarle muy caro a usted y a su familia.