Cada año se producen más de 5 millones de colisiones de tráfico en los EE. UU. De estas, más de 40.000 son mortales. Lo que resulta especialmente trágico de este panorama es que muchos de esos accidentes son evitables.
Todos los usuarios de la vía tienen un deber de diligencia mutuo. Cuando se incumple ese deber y alguien resulta herido como consecuencia, se trata de una negligencia. Estos son algunos de los ejemplos más comunes de conducción negligente.
Exceso de velocidad
El exceso de velocidad es una de las formas más comunes de conducción negligente. Interviene en más del 20 % de las colisiones de tráfico mortales. Las carreteras tienen límites de velocidad por una razón. Los conductores no deben superar el límite de velocidad y deben reducirla según las condiciones si es necesario.
Conducción distraída
La concentración es una parte importante de la conducción segura. Existen muchas distracciones y es fundamental que los usuarios de la vía intenten limitarlas. Hablar por teléfono, enviar mensajes de texto, comer y beber son distracciones comunes al volante que pueden constituir una negligencia.
Conducir bajo los efectos del alcohol
Tener un contenido de alcohol en sangre (BAC) superior al 0,08 % es ilegal. Esto conlleva posibles sanciones penales, pero también es una forma de negligencia. Cuando alguien resulta herido por un conductor ebrio, puede presentar una demanda por lesiones personales.
Estos son solo tres tipos de conducción negligente; existen varios otros, entre ellos:
- No respetar la distancia de seguridad
- Adelantamientos imprudentes
- Conducir demasiado despacio
- Saltarse los semáforos en rojo
Si ha resultado herido en un accidente, la indemnización por lesiones personales podría ser una opción. Busque asesoramiento legal para evaluar sus posibilidades de presentar una reclamación con éxito.

