Puede encontrarse en una situación en la que un perro peligroso se le está acercando claramente. Le ladra y le gruñe, y su lenguaje corporal es rígido y agresivo. Da miedo, y usted quiere hacer todo lo que esté en su mano para evitar que le muerda.
Por desgracia, sus instintos pueden decirle que haga algo como gritar o salir corriendo, en un intento de escapar de la amenaza. Sin embargo, esto es exactamente lo contrario de lo que en realidad debería hacer en muchas situaciones, por lo que es importante reprimir esos instintos e intentar mantener la calma.
¿Qué debería hacer en su lugar?
Por un lado, no querrá huir del perro. Usted no es más rápido que el perro, así que correr no le va a proteger. Además, los perros tienen un instinto de presa innato que les hace querer perseguir. Huir del perro puede, de hecho, alterarlo y hacer que le persiga y muerda, mientras que retroceder lentamente y con calma podría reducir las probabilidades de un altercado físico.
En lugar de gritar, intente hablarle al perro con voz calmada, evitando el contacto visual. Gritar o chillar suele sonar agresivo e intimidante para los perros, que pueden atacar para protegerse. Pero a menudo los perros solo son territoriales, así que retroceder con calma les demuestra que usted no es realmente una amenaza.
Por desgracia, incluso si gestiona la situación correctamente, podría ser mordido por un perro peligroso debido a la negligencia del propietario. En una situación así, asegúrese de saber cómo solicitar una indemnización.

